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Tras la huella de árboles de cacao silvestre en la Amazonía peruana
Frutos colectados de un árbol de cacao silvestre en la zona de protección forestal El Gran Ushashi © X. Argout, CIRAD
Lo esencial
- Del 15 al 26 de abril, el CIRAD organizó una misión exploratoria en zonas de bosque natural protegido, para recolectar árboles de cacao silvestre.
- La misión, la primera de este tipo realizada en Perú, formó parte del proyecto Nativo, que tiene como objetivo registrar, conservar y aprovechar la diversidad genética de los árboles de cacao en la región del Huayabamba, para apoyar el futuro de la cadena de valor.
Durante 12 días, tres equipos integrados por científicos y productores de cacao recorrieron zonas del bosque amazónico protegido en el valle del Huayabamba, Perú. La expedición tenía como fin localizar y muestrear material genético en su entorno natural, es decir, material hasta entonces desconocido. Los científicos llaman a esto bioprospección. Se trata de un elemento esencial para comprender los árboles de cacao silvestre (Theobroma cacao) en esta parte de América Latina, que es además es la cuna de esta especie, cuyos frutos se utilizan para elaborar chocolate.
El trabajo se realizó en el marco del proyecto Nativo, coordinado por el CIRAD e implementado en estrecha colaboración con la cooperativa de cacao Choba Choba, la Alianza de Bioversity International y el CIAT, así como con comunidades locales y agricultores. Contó con el apoyo financiero de la Fundación Vontobel, la Fondation suisse de l'économie cacaoyère et chocolatière, la Fundación Temperatio y Choba Choba AG.
El proyecto Nativo nace del deseo de los productores de cacao de la región de diversificar su producción. La gran mayoría de los habitantes del valle del Huayabamba se dedica al cultivo de cacao. Cultivan clones comerciales (principalmente CCN51), plantados desde hace casi 25 años. Si bien esa uniformidad varietal fue en su origen muy productiva, también abrió la puerta a numerosas plagas y enfermedades, y las pérdidas de cosecha alcanzan hoy casi el 50%.
Expedición al corazón del bosque primario
La misión tomó varios meses de preparación e involucró a 65 personas en total: científicos, productores de cacao y responsables de las concesiones de conservación forestal. Tras 12 días de arduo trabajo en pleno bosque primario, la operación se consideró un éxito, según confirmó el genetista del CIRAD Xavier Argout, quien actualmente coordina Nativo. "No fue una misión fácil. Caminábamos entre 15 y 20 km al día, avanzando lentamente en la densa selva y muchas veces entre el lodo. Sin embargo, los resultados superaron nuestras expectativas, porque nunca imaginamos que encontraríamos tantos árboles de cacao en estos pequeños relictos de bosque primario."
Los equipos dedicados a la bioprospección exploraron parte de las 400 000 ha de bosque primario protegido y geolocalizaron 165 árboles de cacao silvestre (Theobroma cacao). En cada caso se siguió el mismo protocolo: recolección de datos sobre el árbol y su entorno, marcado, y luego muestreo de algunas hojas para el análisis genético, de frutos cuando los había, y de ramas jóvenes para injerto, con el fin de conservar el material genético en un jardín de conservación de la región. En total, estos 165 árboles de cacao silvestre fueron resguardados mediante la producción de más de 1500 plantas injertadas, mientras que los 25 frutos colectados permitieron sembrar 99 semillas.
Para Xavier Argout, "encontrar tantos árboles de cacao fue realmente una buena señal en cuanto a la posibilidad de hallar variedades que se adapten a las condiciones locales. Y esperamos sinceramente que los resultados de nuestro trabajo puedan transmitirse a los productores de la región."
Diversidad genética, un tesoro escondido
El equipo quedó sorprendido, aunque, al fin y al cabo, esta parte de la Amazonía peruana es la cuna de Theobroma cacao. Alberga una amplia diversidad de árboles de cacao silvestre, no solo en pleno bosque natural, sino también, en ocasiones, dispersos en parcelas cultivadas. Eric Garnier es el fundador y presidente ejecutivo de la empresa Choba Choba: "Esta biodiversidad única es un tesoro sobre el cual esperamos construir. Por eso lanzamos el proyecto Nativo hace casi diez años, de manera bastante artesanal. Comenzamos trabajando con árboles de cacao nativos de la región que crecían de forma silvestre en algunas parcelas. Sus granos tenían cualidades sensoriales realmente prometedoras. Injertamos árboles de cacao nativos para propagarlos en un jardín de conservación. Desde entonces las cosas han crecido mucho, y estamos orgullosos de trabajar junto al CIRAD y a la Alianza de Bioversity International y CIAT."
María del Pilar Castillo Pérez, presidenta de la cooperativa Choba Choba, agrega: "el proyecto Nativo es una gran oportunidad para identificar la biodiversidad de los árboles de cacao en nuestros bosques. No se trata solo de un tema científico, sino de crear oportunidades para que los productores cuenten con un cacao originario de la región que les dé acceso a nuevos mercados. Mercados que promuevan la historia de un cacao que nos representa, así como la forma en que se produce."
Investigadores y agricultores, de la mano
Desde hace varios meses, el proyecto está entrando en una fase estratégica, guiada por el CIRAD. Destaca especialmente esta gran etapa: la bioprospección. Para Xavier Argout, "tenemos la gran suerte, como científicos, de poder apoyarnos en la dinámica iniciada por Choba Choba y en su jardín de conservación, donde ya hemos realizado análisis genéticos. La bioprospección de árboles de cacao silvestre en el bosque era la siguiente etapa lógica para descubrir y caracterizar estos rodales de cacao nativo, que podrían contener claves esenciales de resiliencia, diversidad aromática y adaptación al cambio climático."
La siguiente etapa consiste en revelar toda la originalidad de los árboles de cacao identificados en el bosque, caracterizando su diversidad genética y su desempeño agronómico, así como las cualidades sensoriales del chocolate elaborado a partir de estas variedades nativas del valle del Huayabamba.
Choba Choba, una empresa de productores que impulsa a los agricultores
A finales de la década de 1990, las comunidades del valle del Huayabamba emprendieron una gran transición: abandonar la coca por el cacao como cultivo de subsistencia. Esa transición fue mucho más que económica: transformó profundamente el tejido social de la región y abrió camino a numerosas iniciativas de investigación y conservación.
De esta dinámica surgió Choba Choba en 2015. Esta marca suiza de chocolate constituye un modelo innovador e inclusivo, ya que es copropiedad de los productores de cacao, quienes se han unido en una cooperativa del mismo nombre. Este modelo participativo otorga a los agricultores y sus familias una voz importante en todas las instancias de decisión de la empresa.