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Agricultura y clima: El Cirad hace un llamado a la transformación de los sistemas agrícolas y alimentarios
Campo de mijo en sistema agroforestal en la región de Bambey, Senegal. © C. Dangléant, Cirad
Lo esencial
- La agricultura y los sistemas alimentarios son a la vez responsables y víctimas del cambio climático, pero también están en el centro de las soluciones.
- Sin embargo, la toma de conciencia aún no es suficiente, como lo demuestra esta cifra: solo el 2 % de la financiación climática se destina a este sector.
Los sistemas agrícolas, alimentarios y forestales contribuyen al cambio climático, pero también se encuentran entre los más expuestos a sus efectos
"La agricultura y los sistemas alimentarios son a la vez víctimas y grandes contribuyentes del cambio climático, pero también forman parte esencial de la solución", precisa Vincent Blanfort, agroecólogo y responsable de misión sobre cambio climático en el Cirad.
Mientras la comunidad internacional se prepara para la próxima Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP30), que comienza el 10 de noviembre en Brasil, el Cirad publica una nota de posición sobre la necesidad de transformar nuestros sistemas agrícolas y alimentarios para responder a la emergencia climática.
Titulado Hacia una agricultura y unos sistemas alimentarios más resilientes frente al cambio climático en los países del Sur, este documento se apoya en las conclusiones de una obra colectiva coordinada por científicos del Cirad y sus socios, que reúne cerca de 150 autores de múltiples disciplinas.
Tres ejes de acción para articular adaptación y mitigación
Los investigadores del Cirad identifican tres grandes ejes de acción para acelerar la transición:
- Innovar para transformar las prácticas agrícolas y desarrollar la selección varietal, combinando saberes científicos y saberes locales. La agroecología, la agroforestería y la selección de variedades adaptadas a la sequía figuran entre las soluciones emblemáticas para reforzar la resiliencia de los sistemas agrícolas.
- Gestionar mejor los recursos naturales (agua, suelos, biomasa, energía) como ejes de mitigación y adaptación. Los enfoques territoriales integrados, la gobernanza del agua y la valorización sostenible de las bioenergías son esenciales para reforzar la seguridad alimentaria, evitando la “maladaptación”.
- Acelerar la acción climática en los territorios y en las políticas públicas. La agroecología y las agriculturas familiares deben situarse en el centro de las estrategias de desarrollo sostenible, respaldadas por una financiación equitativa y dispositivos de gobernanza inclusivos.
La agricultura familiar tiene un papel central en esta transformación
La agricultura familiar agrupa cerca del 90 % de las fincas agrícolas del mundo y producen el 75 % de la alimentación mundial. Aunque presentan múltiples formas, cuentan con ventajas considerables (biodiversidad, arraigo territorial y saberes locales) que las convierten en verdaderos laboratorios vivos de la agroecología.
"Los agricultures familiares, mediante su transición hacia la agroecología, representan un importante potencial de adaptación y mitigación frente al cambio climático, al tiempo que contribuyen a la seguridad alimentaria mundial y a la estabilidad ecológica", subraya Marie Hrabanski, investigadora especializada en políticas públicas vinculadas al clima en el Cirad.
Reorientar la financiación y reforzar las políticas públicas
A pesar del potencial reconocido de la agricultura en la lucha contra el calentamiento global, la financiación climática destinada al sector no alcanza el 2 % de los flujos mundiales. El Cirad hace un llamado a una reorientación masiva de las inversiones hacia la agricultura sostenible y la agricultura familiar.
Por una acción climática basada en la ciencia
La nota aboga finalmente por reforzar las interfaces entre ciencia y política, indispensables para transformar los conocimientos científicos en acciones concretas. Recomienda mejorar la evaluación del impacto de carbono de la agricultura, armonizar los métodos de medición y desarrollar bases de datos compartidas entre investigadoras e investigadores, responsables de la toma de decisiones y actores del sector agrícola.
"Medir mejor es actuar mejor. Sin herramientas de evaluación fiables, ninguna política climática agrícola podrá implementarse de manera eficaz", subraya Julien Demenois, ecólogo y responsable de misión de la iniciativa "4 por 1000" en el Cirad.
Esta nota de posición se apoya en la obra colectiva Making farming and food systems in the global South more resilient to climate change, coordinada por Vincent Blanfort, Julien Demenois y Marie Hrabanski, publicada por Springer (2025).