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Suelo y agroecología: apuntes del XXII Congreso Colombiano de la Ciencia del Suelo en Bogotá
Participantes XXII Congreso Colombiano de la Ciencia del Suelo, Universidad EAN, Bogotá, 22 de septiembre de 2026. © CIRAD
Pablo Tittonell, investigador senior de la UMR AïDA (Agroécologie et Intensification Durable) del CIRAD, profesor titular de Agroecología en la Universidad de Groningen (Países Bajos) e investigador asociado del Instituto de Investigaciones Forestales y Agropecuarias de Bariloche (IFAB), INTA-CONICET (Argentina), presentó la conferencia "El suelo como base y sustento de la Agroecología" en el XXII Congreso Colombiano de la Ciencia del Suelo. En el evento también participó Tanguy Lafarge, director regional del CIRAD para México, Centroamérica y los países andinos, como parte de la delegación del CIRAD.
En este espacio, Tittonell situó su intervención en el contexto de una policrisis global, donde múltiples sistemas globales se entrelazan causalmente de maneras que causan graves daños a la humanidad. Este panorama se agrava porque, el 25% de los suelos del mundo presenta una degradación severa.
Tittonell presentó esta cifra como un problema, pero también como una oportunidad, al vincular directamente la salud y biodiversidad del suelo con la seguridad alimentaria: recuperar estos suelos restaura la fertilidad, mejora la retención de agua y aumenta la productividad agrícola de forma sostenible, lo que a su vez contribuye a mejorar la seguridad alimentaria a nivel mundial.
XXII Congreso Colombiano de la Ciencia del Suelo: Ciencia del suelo y tecnologías para la sostenibilidad territorial
El congreso se llevó a cabo del 21 a 24 de septiembre de 2026 y fue organizado por la Universidad Escuela de Administración de Negocios (EAN) y la Sociedad Colombiana de la Ciencia del Suelo (SCCS) con el apoyo de aliados estratégicos como Corporación Colombiana de Investigación Agropecuaria (AGROSAVIA). Convocó durante cuatro días a la comunidad de la ciencia del suelo colombiana, entre productores, estudiantes e investigadores.
La agroecología y la regeneración de suelos
Pablo Tittonell resaltó que la agroecología es una vía para restaurar y avanzar en la recuperación de los suelos, respaldada por un sinnúmero de estudios a nivel mundial. Mostró cómo tanto los principios de la agricultura regenerativa como los de la agricultura circular tienen la capacidad de restaurar suelos, incrementar la biodiversidad, reducir el uso de insumos sintéticos y aprovechar procesos biológicos. Sin embargo, insistió en que las prácticas agronómicas por sí solas no bastan: es necesario que estén acompañadas de redes comunitarias, procesos de co-creación de conocimiento, equidad, justicia y participación local.
El microbioma, nexo entre el suelo, la biodiversidad y las personas
Pablo Tittonell mencionó el concepto de microbioma como una herramienta para mostrar este vínculo entre el suelo, los productores, la biodiversidad y los consumidores. Explicó que el microbioma del suelo cumple funciones clave para los agroecosistemas – como el reciclaje de nutrientes, el control de plagas y enfermedades, la degradación de contaminantes y la estimulación del desarrollo vegetal – y señaló que un principio similar opera en el microbioma humano, que también cumple funciones esenciales para la salud de las personas.
Para Tittonell, este paralelismo es una vía efectiva para comunicar la importancia del suelo al público general, al conectarlo directamente con la salud de los ecosistemas, la biodiversidad y la salud de quienes consumen sus alimentos.
Además, mostró que a mayor transición agroecológica, mayor diversidad edáfica y mejor salud del suelo. Esta relación, señaló Tittonell, funciona en ambos sentidos: así como la agroecología depende del suelo, el suelo no es solo su sustento, sino que ambos mantienen una relación recíproca y se sostienen mutuamente.
De la teoría a la práctica: el caso del proyecto ABRIGUE en Colombia
Entre los ejemplos presentados, Tittonell destacó el proyecto ABRIGUE (acrónimo de Agroecología, Bioeconomía, Resiliencia, Innovación, Gobernanza y Unión Europea), financiado por la Unión Europea y liderado por el Instituto Amazónico de Investigaciones Científicas (SINCHI), en cooperación con el CIRAD, AGROSAVIA, el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación y la Universidad Tecnológica del Chocó (UTCH).
Este proyecto se desarrolló entre 2021 y 2026, con Tittonell como coordinador por parte del CIRAD. Se implementó en tres regiones de Colombia – Chocó (Pacífico), Caquetá (Amazonía) y Meta (Orinoquía) –, buscando una transición hacia sistemas agroecológicos sostenidos por modelos de bioeconomía.
Como ejemplo concreto, mostró la plataforma de la cadena de valor del cacao (Theobroma) en San José de Fragua, Caquetá, donde la producción primaria agroecológica de cacao y copoazú se articula con la comunidad local, la transformación en agroindustria y el acceso a mercados de subproductos, además del aprovechamiento de bioinsumos y servicios ecosistémicos generados por el propio sistema.
Entre los principales resultados de ABRIGUE se destacan 586 familias que adoptaron prácticas sostenibles, 28 innovaciones agroecológicas validadas en campo y 10 plataformas de innovación activas, con reducciones de hasta 17% en emisiones de gases de efecto invernadero y un aumento del 21% en la captura de carbono en los sistemas productivos.